La culpa al poner un límite no es una señal de que lo estés haciendo mal: es la resaca de años haciéndolo al revés.
El límite no es contra la persona
Es a favor de la relación. Un vínculo donde solo cabe el sí es un vínculo con fecha de caducidad. Decir «esto no puedo» a tiempo evita el «no puedo más» de después.
Fórmula sencilla para empezar: validar + límite + alternativa. «Entiendo que lo necesitas; hoy no puedo; ¿te va bien el jueves?»